Los reyezuelos morados

Los intocables (Foto tomada de @IlliPika)
Los intocables (Foto tomada de @IlliPika)

En la política importan bastante los gestos. El trato a la prensa que daba el dictador Martín
Vizcarra es un ejemplo. En sus monólogos de mediodía por la pandemia no permitía preguntas de los periodistas en un inicio. Luego, filtraba quién y qué le preguntaba. Era un espectáculo para ensalzarlo que duró hasta que fue vacado. No era, ni por asomo, una conferencia de prensa.

“Arriba las manos”, parece decir el vacado y golpista Martín Vizcarra,


Ahora que en Palacio está Francisco Sagasti, el maltrato al periodismo sigue. Recordemos cómo reaccionó Pilar Mazzetti, ministra de Salud de Vizcarra y Sagasti, cuando le hicieron una pregunta incómoda. Pidió altanera que le bajaran el tono de voz y, luego, se paró, se fue y no contestó nada. Una falta de respeto de una funcionaria que no ha dado la talla.

Pero no fue la única. Días después, el propio mandatario vapuleó a un reportero que le pedía que explique mejor una de sus peores exposiciones. Humillar a un redactor, un simple trabajador, en vivo y en directo, no es propio del hombre más poderoso del país. Un cable a tierra sería bueno. Y sumemos actos similares que cometió José Elice matonezco con Milagros Leiva y Christian Hudtwalcker.

Vacunas time
El tema de estos días es la vacuna. Ha llegado una pequeña muestra este domingo 7 y el discurso dominante fue “alégrate o eres un antiperuano”. El trollcenter, influencers de saldo y algunas personas convencidas con este discurso, se dedicaron a atacar y acosar a quién disentía en las redes sociales.

Se llegó al absurdo de hacer bullying a quien opinaba que la primera vacuna no sea para Sagasti sino para un profesional de la salud. Varios líderes de opinión se dedicaron a hacer panegíricos de 280 caracteres por la proeza de traer una cantidad muy pequeña de vacunas para la población que somos en el Perú. Y quién no se les unía al coro, como si fuera coordinado, recibía un mote: miserable.


Miserable es aplaudir al gobierno por las mieles del poder y olvidarse de la escasez de oxígeno, de los hospitales abarrotados de enfermos, de las cifras engañosas de muertos por Covid que nos dan cada día.

Miserable fue el espectáculo que se montó con el arribo de este pequeño número de vacunas. Miserable sería si se confirma que los allegados a los morados estarían en la lista para vacunarse antes que el resto de los mortales, siguiendo el ejemplo de su candidato a la vicepresidencia y actual mandatario del Perú Francisco Sagasti.


Francisco Sagasti, presidente “de emergencia” y candidato a la vicepresidencia por el club de amigos de Julio Guzmán, politizando un acto burocrático.

Pensamiento único morado
Pero es más preocupante cuando lo que repiten los candidatos y parlamentarios morados es
acusar de golpistas a los 105 congresistas que votaron por la vacancia del embarrado por temas de corrupción Martín Vizcarra. El epíteto incorrecto de golpistas incluso lo toman algunos medios en teoría serios.

Llamada de portada del diario La República, medio que tiene problemas laborales con sus trabajadores.


Pero la situación es peor que unas simples escaramuzas en las redes. Ya ha saltado al plano del amedrentamiento legal. Por ejemplo, el extraño caso del congresista Manuel Burga de Acción Popular, conminado por el Jurado Electoral Especial de Lima, para que no opine de los morados.


Otra situación similar es el de Carla García, quien ha recibido una carta notarial del padre de una postulante del partido de gobierno. Él es Ernesto Gamarra, quien recibió dinero en la tristemente célebre salita del SIN.

Este personaje, socio en su momento del odiador Fernando Olivera, pide una rebuscada rectificación a García, una de las líderes apristas con mayor llegada dentro y fuera del partido. Todo por comentar el post de la periodista afroperuana Leonor Pérez Durand. En cristiano, el padre quiere callar a una voz crítica al gobierno, mientras su hija, sindicada como una de las operadoras del trollcenter gobiernista, es incapaz de debatir dando la cara. Y la sororidad de tantas ONG feministas en campaña no se pronuncian a favor ni de Pérez Durand ni de García Buscaglia

Leonor Pérez Durand, autora del testimonio contra “Polo” Gamarra.


Si así se comportan como “gobierno de transición y de emergencia, imagínense cómo será si ganaran las elecciones. Porque… van a haber elecciones, ¿no?

PD: Sabemos que van a decir que no, sea cierto o falso, pero caemos en la cuenta que Ernesto ‘Polo’ Gamarra tiene de apellido Olivares. Igual que el ideólogo morado y congresista. No es pecado que sean parientes. Gino Costa y José Elice lo son, y el mundo no se ha acabado. Lo que prima es la meritocracia… o la prima.

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